Hay ocasiones en las que no tengo ni la más remota idea de lo que debo pensar cuando me doy la oportunidad de arriesgarme y hacerme creer que soy lo que tal vez no soy.
Las críticas de las personas tienden a mover nuestro mundo: que si somos los mejores amigos, una persona en quién confiar, alguien indesable en la vida de otro alguien, una desepción, una vergüenza, una escoria. ¿Pero qué es lo que en verdad pensamos de nosotros mismos?
¿Es acaso que la opinión objetiva se posa sobre la subjetiva y permanecemos en la espera de saber lo que en verdad no somos?
Una y mil veces reflexioné acerca de lo que tú puedes pensar de mí. Cambié mi ideología, mi comportamiento, mis gustos e intereses... cambié mi verdadero yo y lentamente me convertí en lo que esperabas de mí, a pesar de que dijera: "Soy así, no tienes por qué juzgarme".
La realidad, nuestra realidad está fundamentada en el éxito externo y cuando buscamos el momento para liberarnos de ella los demás susurran, hablan, gritan, pero sólo se convierten en un parlante que reclama la identidad que hemos dejado en el pasado, una imagen que busca la reconstrucción.
Erem Jihe (R)